jueves, 28 de enero de 2010

Amanecer,,,

esta noche en mis sueños,
oi tu voz...
me llamabas entre lágrimas
y la mar te devolvía...
oi mi nombre y medio muerto el corazon
te buscaba entre la multitud como hago cada dia

Y llego el amanecer,
y de nuevo me encontre con mi vida vacia...
ojala que donde estes, solo pienses en volver se anoche o dia

mis lagrimas
donde estan???
acaso de las lleva el mar???

esta noche vino a verme el viento y me hablo
me decia que vendrias hoy
y que esta vez te quedarias
que en un barco en la tormenta veo tu voz
le pedias entre lagrimas
que te dejara con vida...

tal vez en nombre del amor
demostrara compasion
por un solo dia
ante el llanto de su voz
el mar de lagrimas de amor
asi se calmaria

mis lagrimas
donde estan???
acaso se las queda el mar...


pasara un buen tiempo antes de que pueda usar mis propias palabras... de momento, tomo prestadas sin permiso estas... ya no hay nada en donde dormia ante smi corazon... solo despojos... solo rabia!!!!!!!!

lunes, 25 de enero de 2010

Valor

No tembló ante la inmensidad del horror que le esperaba.
Tuvo miedo, es verdad; pero supo que temer estaba bien… Por que era un hombre y los hombres son pequeños…

Llevó el cuerno a sus labios y sopló con fuerza…

Por doquier estallaron los gritos y alaridos de la venganza,
La avalancha comenzó arrastrándolo con su rabia ciega,
Más allá del dolor, y del destino que a su tierra le aguardaba.

Sariel Rofocale

sábado, 5 de diciembre de 2009

Me perturba pensar q no soy el primero;
antes de mí, otros habrán hollado esta piedra...
Tanto a ellos, como a mí,
nos ha sido vedado el conocimiento futuro,
solo nos resta la especulación... El trueno sonreía...

Sariel Rofocale

viernes, 4 de diciembre de 2009

Tempus # quien sabe cuantos....

Solo se mueve, volátil,
no se lleva mi rabia, parece burlarse de mi pena...
Donde anidaban palabras dulces, de primorosa memoria,
se emponzoña mi saliva, se llena de odio mi carne...
!Muerte! Gritan mis tumularios...
Y anhelo arrasar, quemar, violar, volar... Lo que sea, siempre que envuelva en sangre mis manos...

Un demonio camina hoy sobre mi tumba... no puedo pensar con claridad.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Noviembre....

Quien se oculta????

Brumas del viento... Cinco años han pasado... podeis creerlo???
donce estan el jinete y su corcel, donde el tañido del cuerno que llamaba a la ciudadela???
donde estais???
Uriel, Gabrielle, aradya, donde estan los que se han ido?...
me haceis falta en este exilio que ya ha durado demasiado...
Alguna vez esas manos fueron algo mas que las prostitutas de uan risa ajena... mi risa ha volado de nuevo... sin mi permiso...

no me atrevo a retroceder el tiempo... ni anhelo volver a cometer los mismo errores por los que hoy estoy vagando en este infierno....
Arles ha muerto....
Cuanto lo extraño... cuanta falta me hace ese pequeño bastardo...

Mi alma por recuperar mis dedos de plata!!!!!!!

Umbra di fiori....
Sariel rofocale...

jueves, 13 de agosto de 2009

Agosto


Había viento, como todas las tardes de cada agosto en mi vida… Y un millar de pájaros de papel y plástico, surcaban temerarios la inmensidad del cielo de esa niñez que he perdido…
Recuerdo el esfuerzo, la tenacidad (siempre conmovedora en un niño de pocos años) con la que me empeñé en crear de mi propia imaginación y con mi solitario esfuerzo, aquella pequeña cometa de bolsas de basura… Era transparente… Y su estructura algo imperfecta, un poco tosca, pero en mi orgullo, perfecta…
Tenía una larga cola hecha con sábanas y medias viejas, y una variada colección de lazos y cuerdas, que con paciente parsimonia había logrado rescatar de la casa vieja en el campo… Es sorprendentemente difícil conseguir cuerda cuando tienes 7 u 8 años, y me parecía absurdo explicar algo tan evidente como mi necesidad de volar...
Me pregunto si acaso, en mi larvaria mente, no sentía ya la necesidad de escapar por cualquier medio del mundo que me rodeaba.

Precisamente y para ese día me había vestido con lo mejor que tenía (No recuerdo que era, pero para momentos tan simples y mágicos siempre he hecho lo mismo) que no era nuevo, sin comer y sin dar mayores explicaciones, emprendí el camino que según recuerdo era y sigue siendo muy largo… Camine bastante… Y llegué al pueblo con mi magnífica ave cuidadosamente envuelta y protegida en papel periódico… Sin perder tiempo me dirigí al estadio, un armatoste peligroso para cualquiera que no tuviese mi edad, avejentado y caduco como siempre ha sido toda estructura y persona en esa ciudad, lleno de jóvenes y adultos que como yo, soñaban con volar, si bien, en mejores aves que la mía, de lo cual no tardaría en darme cuenta…

Busqué el lugar mas alejado de la entrada y los demás, tenía la certeza de que la magnificencia (Aunque en ese entonces no tenía ni la menor idea del significado de la palabra) de mi ave despertaría la envidia asesina de mis congéneres… Desenvolví amorosamente mi paquete y me dispuse a esperar la primera ráfaga de viento, era consciente del desmedido peso de mi cometa y había planeado meticulosamente ese momento… Al cabo de unos instantes, casi sin quererlo, un embate de brisa levantó perezosamente a mi pesada creación, elevándola mas allá de lo que en mis alocadas fantasías de la noche anterior pude haber esperado. Alzó vuelo y bien pronto agotó las escasas reservas de cuerda que poseía, pero debo decir en justicia, que en ningún momento corcoveó como suelen hacerlo esas cometas prostitutas que puedes comprar por una nadería en cualquier tienda de esquina… Al contrario, majestuosa, planeó sobre mi cabeza sin moverse ni un centímetro más de lo que yo quería… Voló sobre un tiempo interminable, incontable la verdad, éramos un solo individuo mi ave y yo… Y mientras ella sobrevolaba el césped mal cuidado y enfermizo del estadio, no me era difícil (Supongo ahora) sentirme allá arriba, sobre la grupa de un ave mitológica, por encima de la miseria de la que escapaba, por encima de la miseria espiritual (Ya entonces sentía eso) de la humanidad que me rodeaba… Mas puro de lo que nunca llegaré a sentirme en la vida…
Mas llega el momento en que agosto, con todas sus promesas de viento se convierte en tu enemigo… De un instante a otro la brisa cesó de inmediato y mi pesada ave empezó a decaer, imparable… Yo, que me afanaba recogiendo cuerda, la animaba con mis escasos gritos pero ya la tragedia se había marcado, mi ave, mi hermosa cometa hija de mis manos tímidas y frágiles, tejía con breves espasmos su aparatoso final contra el suelo… Más, también es justo decirlo, incluso en su agonía, logró estrellarse con una gracia y armonía que yo entonces no alcanzaba a comprender (Y es que entonces no sabía que al igual que un comienzo, también los hombres y las cosas son capaces de grandes finales).
Un revoltijo de maderas, plástico y tela fue lo único que quedó de mi cometa, eso y una pequeña e insignificante nube de polvo en el centro de la cancha… De alguna manera alcancé a comprender lo irreversible del accidente, y llorando con una rabia e impotencia hasta entonces desconocidas para mí, me precipité junto a ella, recogiendo con ternura sus miembros destrozados, casi esperando que como yo, sangrara, cuando caía de los árboles o de mi propia cama…

Poco tiempo duró el funeral de mi ave, mal presagio era ese en efecto… De mi llanto mudo me sacó la corta y casi cortés risa de los que me rodeaban… Cuando alcé los ojos vi un desprecio y una lástima hacia mi ave, hacia mí, que jamás había visto en los ojos de nadie…
Con un doloroso golpe, ese agosto me enseñó que en efecto mi ave era miserable (Por más que hubiese sido parida por mis manos), que mis mejores ropas no eran peores y más dignas de lástima que las de los mendigos que veíamos en casa cada domingo (Algo que no ha mejorado hasta hora, mucho me temo)… Pero, lo que en verdad acabó de un solo corte algo que hoy todavía no alcanzo a definir (pero que tenía la intimidad gloriosa del agua y la serena luz de las rosas recién abiertas) fue la repentina revelación que me asqueará hasta el final de mis días en esta tierra podrida y mediocre… Que las cometas, al igual que los sueños, al igual que todo en este pedazo de universo, solo pueden volar si son objetos mediocres, prostitutas compradas en cualquier tienda de esquina…

Sariel Rofocale

Sencillamente, estoy cansado...

Me doy cuenta de la razón íntima de mi mal, que no tiene nombre traducible, que es más una sensación, una carencia de todo y de nada, una ausencia de todo, y de mi mismo…
Estoy muriéndome por dentro… Me seco, me agrieto… Me extingo al mismo ritmo que mis letras, antes profusas y florecientes, hoy grises, sin vida, apáticas y furiosas…
Ya no hay valor que me anime, estoy solo, solo… Abandonado a mi propia suerte, y por mis propios errores condenado…
Ya ni el pasado alcanza a hacer un eco en mis dedos…
El juglar muere cuando se seca la fuente de su magia, cuando es incapaz de ser encontrado por la armonía, y se ve precisado a recordarla y empañarla contra el papel, como un fantasma…
¿Sencillamente? ¿En verdad solo es cansancio?
Mañana no me buscará el sol amarillo y abyecto que todos los hombres ilumina (De hecho, nunca me ha buscado) y carezco del valor o la voluntad suficiente para intentar al menos, hallar una razón que lo explico…
¿De que sirve vivir, si no puedo conjurar universos?
Que me lleve esta noche la muerte, si no guarda para mí nada mas que un papel en blanco, que me atormente para siempre la nada, si voy a vivir sin poder escuchar las voces que antes me traía el viento…

Sariel Rofocale
Ad portas…